Cuando llegaron al borde del río, el maestro arrojó una moneda de oro al fondo. El discípulo, creyendo que se trataba de un manantial de los deseos, se dispuso a hacer lo mismo, pero la mano del sabio detuvo su acción: -Nunca olvides que existen cuatro cosas en la vida que jamás se recuperan:

  • La piedra, después de arrojada.
  • La palabra, después de proferida.
  • La ocasión, después de perdida.
  • El tiempo, después de pasado.

Durante un tiempo, ambos callaron y vieron pasar el agua, un agua que nunca más volvería… El discípulo, inmerso en este pensamiento, se atrevió a romper el silencio: -¿Por qué ha arrojado algo tan valioso al río, maestro? No le veo sentido…

-Para que recuerdes que esta lección no tiene precio. –contestó el sabio.

Autonconocimiento.Net

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Coaching: Los diez principales errores a la hora de preguntar

Coaching: Los diez principales errores a la hora de preguntar.

Empresas gallegas entrenan en Coaching

SELINA OTERO – VIGO Aunque en Galicia, y el resto de España, es una novedad, con nombre inglés incluido ya que se ha optado por el vocablo anglosajón, el coaching lleva años dando resultados en Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. Se trata de gestionar mejor los equipos y el talento de una empresa (o la comunicación de un político, por ejemplo) para que sea más eficaz, eliminando los limbos improductivos que existen en muchas compañías. ¿El reto? Que la cadena funcione mejor, ser más eficaz y, en definitiva, mejorar la facturación. En Europa, se ha convertido en habitual en Alemania y en Francia, que lo usan hasta para ayudar a hacer la tesis a los doctorandos. Aunque todavía no es común en la comunidad escuchar a un empresario decir “necesito urgentemente un coach, tengo un problema difícil”, esta técnica ha ido penetrando tímidamente en los últimos tres años de modo que las primeras empresas que la han probado ya pueden hablar de resultados positivos en sus números. Son más de 40 las firmas gallegas que utilizan en la actualidad el coaching para mejorar su estrategia o arreglar nichos productivos que frenan su crecimiento. Son empresas relacionadas con las nuevas tecnologías (TICs), tanto grandes como pequeñas, fabricación en planta, conservas, construcción, servicios y franquicias de tiendas, distribuidas a partes iguales entre Vigo, Santiago y A Coruña y solo tres en Ourense. Así lo describe Daniel Álvarez, el primero en introducir en Galicia el coaching hace ahora cinco años y con compañía propia: QCoach Desarrollo Directivo. Todavía son pocos los coaches, centrados en exclusiva en gestión de talento partiendo de las experiencias de los países anglosajones. De hecho, no existe una carrera que permita sacarse un título oficial de coach and trainer. Como corriente novedosa, todavía no existen estadísticas oficiales sobre la actividad de los coaches en Galicia. De hecho, funciona más por el boca a boca y lanzarse a esta aventura de contratar un gestor depende básicamente de la sensibilidad de la dirección de una empresa por innovar y fomentar el talento en su equipo. “Calculamos que un 5% de las pymes y un 40% de compañías grandes de Galicia utilizarán el coaching”, indica Daniel Álvarez, a modo de previsión. ¿Un ejemplo de éxito empresarial a través de esta técnica? “Una empresa de seis trabajadores. El empresario trabajó su capacidad de dirección de personas. El resultado fue que delegó gran parte de su trabajo para dedicarse a lo que más aportaba: conseguir negocio. Ahora necesita estar poco tiempo en la oficina y cuando está es para informar y ser informado, lo que facilita el trabajo de todos y les permite innovar. La plantilla también lo agradece y mejora el clima”, cuenta Álvarez, quien asegura que en época de crisis el coaching es más que apropiado, para redirigir equipos a veces con menos gente. Como curiosidad, en el Reino Unido el 90% de las compañías con más de 2.000 empleados utilizan coaches y, en las medianas, ya asciende al 70% de las firmas con más de 200 trabajadores.

fuente: http://www.farodevigo.es

El factor C: el futuro es de la sensibilidad social.

El Caparazón – España

Sobre inteligencia colectiva, colaboración, etc., hay que estar atentos al Centro de inteligencia colectiva del MIT, instituto creado para entender cómo se desarrolla esta nueva y prometedora posibilidad para el ser humano.

Una investigación reciente aporta nuevas claves sobre el tema de la Inteligencia colectiva, para las que la competencia individual parece ser un valor en alza.

En grupos pequeños, cuando hablamos de trabajo colaborativo, se investiga alrededor de un  “factor C”´como elemento estadístico que pueda predecir la efectividad de un grupo en la resolución de determinadas tareas, más allá de la inteligencia individual de sus miembros.

Y parece que el factor C, elemento importante en la construcción de la llamada “actitud 2.0”, depende de la sensibilidad social y la voluntad de dejar a todos/as hablar por igual.

Malone desde el MIT, con Anita Woolley lo describían en 2010:  Todo el mundo habla de cómo las mujeres poseen mejores habilidades relacionales, que influyen en cómo colaboran en equipos, titulares como el de este post confirman estereotipos importantes en la cultura occidental…y resulta que sí, que la sensibilidad social es el ingrediente esencial del factor C y correlaciona positivamente con el sexo femenino de los participantes. No se trata tanto de la presencia de mujeres como de la medida en que se ponen en funcionamiento en los grupos esta habilidad en particular.

Los resultados de la investigación indican que sorprendentemente muchas variables de sentido común, como la cohesión del grupo, la motivación y la satisfacción, no parecen importar demasiado. Por contra, los elementos que definían el factor C eran: Altos niveles de sensibilidad social entre los miembros del grupo. Altos niveles de cosas compartidas, de comunicación. La presencia de más mujeres.

Una explicación más profunda indica que hacer que todo el mundo participe o por lo menos permitirles la oportunidad de compartir son elementos clave para potenciar la inteligencia colectiva.  También que en el MIT estudiaban no solo el habla sino también formas de comunicación no verbal, los signos sobre cómo se sentía la gente al ser escuchada también. Por último, la sensibilidad social como se mide en estos experimentos es similar a la empatía, la interpretación de cómo se sienten los demás en base a pequeñas claves. Como curiosidad, existe un test en inglés, “Reading the Mind In the Eyes Test”que podemos hacer  online y que parece medirla.

En fin… nada que nos sorprenda demasiado si pensamos en que parece este tipo de cualidades están vinculadas al  hemisferio derecho, es cultural pero no biológicamente predominante en las mujeres y que son las que algunos autores determinan como más adaptativas para la sociedad red.

Lo decía Daniel Pink en  The Whole new mind, que debemos reinvindicar el uso del hemisferio derecho de nuestros cerebros para la humanidad, que la evolución que siempre describimos a menudo hacia la sociedad creativa (de la que también hablaba Richard Florida), derivará en un ser humano más completo, menos determinado por características tradicionalmente vinculadas a hombres o mujeres, superando, hombres y mujeres, limitaciones de género.

Decisiones: No descartar la intuición

El Caparazón – España

Son muchas las decisiones, sobre cosas triviales o importantes, que tomamos a diario. Lo que parece un proceso sencillo en realidad es algo cognitivamente exigente, que incluye tener que evaluar decenas de alternativas, tener en cuenta una serie de variables, sopesar pros y contras…y eso de manera continua, en cada decisión de consumo. Como diría Barry Schwartz en La paradoja de las elecciones, la evolución y el capitalismo lo hacen todo muy complicado.

¿Cómo abordamos todas esas decisiones, que parecen infinitas? A lo largo de la historia, la respuesta ha sido que ante un dilema debemos evaluar cuidadosamente las opciones y pasar a deliberar cuidadosamente la información. Entonces, tenemos que decidir el hotel o lo que sea que mejor se adapte a nuestras preferencias. Así es como maximizar la utilidad y obtener el máximo retorno de la inversión. Somos agentes racionales, y por tanto, tomamos decisiones de manera racional.

¿Es eficiente la racionalidad?  ¿Qué pasa si es más fiable, si tomamos mejores decisiones cuando confiamos en nuestro instinto? Si bien siempre se ha creído en la sabiduría de las emociones, es en los últimos años que los científicos han demostrado que el sistema emocional puede imponerse en las decisiones complejas o aquellas que involucran muchas variables. Si esto es verdad el inconsciente podría resultar más adecuado para algunas tareas cognitivas que el cerebro consciente. Es decir, el mismo proceso que llamamos irracional e impulsivo podría ser, en determinadas condiciones, más inteligente que la misma razón.

El motivo fundamental podría ser de capacidad. Así como el inconsciente es capa de manejar una gran cantidad de información sin colapsarse,  lo consciente solo puede procesar alrededor de cuatro bits de datos en cualquier momento. En nuestro ejemplo, ante la abrumadora cantidad de hoteles existentes hice bien en elegir el que sentí que era el más adecuado.

La investigación más representativa de esta idea es el experimento de Dijksterhuis. Consistía resumidamente en ofrecer a un grupo de compradores de coches descripciones de cuatro coches con cuatro variables por coche (por ejemplo, se conduce mal, pero es muy cómodo para las piernas, etc.). Una de las descripciones correspondía a un coche ideal, en el que predominaban aspectos positivos. Después, los compradores tenían unos minutos para valorar conscientemente su decisión. En esta situación “fácil”, más del 50% eligieron el coche ideal.

En otro grupo se mostraban las mismas descripciones pero no los dejaban pensar conscientemente su decisión, distrayéndoles inmediatamente con algunos juegos de palabras. Luego interrumpió el juego y, de repente, les hizo elegir el coche ideal. De esta manera, estarían eligiendo con el cerebro inconsciente. El resultado fue significativamente peor. Los datos confirmarían, así, que la razón siempre es mejor.

Pero el investigador no se conformó. Repitió el experimento agregando 12 variables a cada coche, por lo que fue una situación más difícil pero más real, más fiel a lo que es enfrentarse a la compra de un coche.

En este caso, de entre los que tuvieron tiempo para pensar, sólo el 25% eligió el coche ideal, mientras que los que estuvieron distraídos durante unos minutos, acertaron casi en el 60% de las ocasiones.

La propuesta del autor es sugerente:

Usa tu mente consciente para obtener toda la información que necesitas para tomar una decisión. Pero no se trata de que la analices con tu mente consciente. En vez de eso, vete de vacaciones mientras tu mente inconsciente lo digiere. Sea cual sea tu intuición es casi seguro que va a ase la mejor opción.

 

Durante un tiempo se consideró el estudio anterior un accidente experimental, pero un nuevo artículo publicado este mes en Emotion lo revitaliza y replica, como prueba de las posibles ventajas de utilizar las emociones para decidir cosas complejas. Un experimento similar llegaba a las mismas conclusiones: cuando las variables son pocas el desempeño es mejor con el cerebro consciente, pero cuando el número de variables es mayor, y la situación se complica, decide mejor el cerebro inconsciente.

Esta podría ser la explicación final: La enorme capacidad de procesar del cerebro inconsciente asegura que podemos analizar toda la información relevante al evaluar todas las alternativas. Como resultado, somos capaces de dar sentido a cada una de las variables mediante una etiqueta afectiva: la mejor opción es rápidamente asociada con la emoción más positiva.

Aunque seguirá el debate, estos estudios nos hacen valorar de forma más positiva el poder de las emociones en esferas que hasta ahora se consideraban estrictamente “intelectuales”. Muestran que desde luego, asociar la emoción, corazonada, intuición a algo negativo e irresponsable no tiene ya, con la evidencia experimental y científica disponible, ningún sentido.

 

Con la colaboración de Gabriela Fretes Torruella, El caparazón.

10 características comunes de las personas altamente exitosas

Por Ana Varik – GestioPolis –
Todos hemos leído algo sobre las personas que tiene un éxito breve. Ellos pueden ganar una medalla de oro, hacer una gran fortuna o ser estrella de cine por un período muy corto… y luego desaparecen. Pero nos debemos enfocar en la gente que en distintas áreas de la vida, logran un éxito permanente y que si uno observa cuáles son sus comportamientos se puede aprender algunos trucos para aplicarlos a la vida diaria.

Estos individuos tienen rasgos en común y estos son los siguientes:

1. Ellos trabajan muy duro diariamente.

Se levantan muy temprano, rara vez se quejan por tener que hacerlo. Esperan que los demás rindan en sus tareas de la misma manera que ellos dan todo de sí mismos. Este tipo de éxito se basa en que reconocen que el trabajo duro siempre da sus frutos.

2. Son personas muy curiosas y tienen muchas ganas de aprender.

Ellas estudian sobre lo que están desarrollando, hacen preguntas y leen constantemente para estar informados. Un punto a tener en cuenta, es que la mayoría de ellos, tuvieron muy buenas calificaciones en la universidad, pero la diferencia es que aplican sus conocimientos o le sacan provecho a lo que han aprendido. El éxito para sostenerlo en el tiempo, no se trata de memorizar los datos, sino que se trata de ser capaz de analizar la información para luego crear, construir o aplicarla de manera innovativa. La gente exitosa quiere todo el tiempo aprender sobre todo lo que está a su alrededor.

3. Saben establecer buenas relaciones con la gente.

Saben que hay diferentes clases de personas y que no a todas se las puede tratar de la misma forma, se adaptan a las distintas posturas del comportamiento ajeno. Saben escuchar a sus amigos, vecinos, compañeros de trabajo y hasta los camareros. Ellos no necesitan ser el“centro de la fiesta”, son personas que adoptan una postura silenciosa e incluso pueden ser tímidos, pero la gente valora su compañía. Las personas exitosas tienen un gran valor por la amistad y generan buenas relaciones humanas.

4. Ellos trabajan sobre sí mismos para no convertirse en personas arrogantes.

El éxito de estas personas se basa en su personalidad, en sus habilidades de liderazgo, su capacidad de gestión y con cada uno de los detalles de su vida diaria. Cuando en una relación de trabajo o en un negocio algo sale mal, ellos asumen que pueden aprender de esa situación y esperan hacerlo mejor la próxima vez. La gente exitosa no tolera los defectos, toma una actitud de buscar siempre una solución.

5. Son personas que tienen una capacidad creativa extraordinaria.

La postura es ¿Por qué no? Siempre ven nuevas posibilidades de crecimiento, nuevas oportunidades y a los desafíos no los ven como un problema o una limitación. Se levantan a media noche gritando ¡ya tengo la solución! Piden consejos cuando algo les molesta, prueban nuevas cosas, consultan con los expertos o con los especialistas en la materia en la cual se están desenvolviendo. Siempre buscan una mejor y rápida solución. La gente exitosa crea cosas todo el tiempo.

6. Son autosuficientes y asumen la responsabilidad por sus actos.

La gente exitosa, increíblemente no se preocupa por la culpa, no pierde el tiempo quejándose por lo que le toca vivir en ese momento. Toman decisiones rápidas y siguen adelante. A veces les critican por tomar decisiones extremas, pero para alcanzar el éxito, hay veces que se necesita tomar la iniciativa y aceptar la responsabilidad que acarreo esto.

7. Generalmente se ven a estas personas con una postura relajada y mantienen su perspectiva.

Cuando están pasando por una situación de estréso de crisis emocional, tratan de mantener su equilibrio energético, valorando las oportunidades que se les presentan. Tienen buen humor y paciencia. Rara vez entran en pánico o toman decisiones de manera impulsiva. Realizan preguntas correctas en el momento oportuno. Saben tomar decisiones aún en situaciones críticas.

8. Estas personas saben vivir el presente.

Para ellos solo cuenta el “ahora”,es la única postura que tienen en sus mentes. Miran a los demás a los ojos, escuchan lo que están diciendo, disfrutan de una comida con amigos o compañeros, saben apreciar la buena música o también pueden jugar con los niños. Nunca están apresurados, aprovechan al máximo cada día de sus vidas. La gente exitosa no pierde el tiempo. Lo utilizan en su beneficio.

9. Tienen una actitud de “mirar por encima del horizonte” para apreciar el futuro.

Observan las tendencias actuales para que los cambios no los tomen por sorpresa y escuchan las diferentes posturas del pensamiento ajeno. Viven el presente con la mirada hacia el futuro.

10. En las diferentes situaciones que se les presentan saben reaccionar al instante.

Cuando una inversión no da sus frutos, saben vender a tiempo. Si ven una buena oportunidad, la aprovechan. Si una relación importante se está enfriando, se toman un tiempo para renovarla. Cuando la tecnología, un nuevo competidor o hay una situación económica difícil, realizan los ajustes necesarios para que todo vuelva a su cauce normal.

 

Cuando todos estos rasgos de las personas exitosas se combinan, se adquiere una gran ventaja frente a los demás individuos. Para ser exitoso hay que modificar ciertos hábitos, como puede ser, convertirse en un estudiante insaciable y responder con sabiduría a los cambios que se producen en el trabajo o en la vida.

Se debe establecer relaciones personales con lazos fuertes y asesorarse cuando la situación lo amerita. Estos rasgos son generales, siempre se debe aprender a superarse como persona, controlando las emociones y ejercer un liderazgo dentro del ámbito donde te desempeñas.

Ana Varik dondexitosarrobagmail.com

Fuente: Pensamiento Imaginactivo

 

 

Las 12 formas más comunes de Distorsionar la Realidad

Extractado de Pensamiento Imaginactivo de Manuel Gross
Por Adam J. Jackson  – Espinoso.org 

 

Existen unos mecanismos mentales, unos hábitos de pensar y de sentir, que nos conducen involuntariamente a una interpretación deformada de la realidad, y que nos conviene analizar.

He aquí los más usuales:

1. Pensamiento del tipo todo o nada. Equivale a ver la realidad en blanco y negro. Una cosa es correcta o incorrecta, buena o mala, positiva o negativa. No se admiten matices intermedios. Supone rigidez mental. La persona que utiliza con frecuencia este tipo de distorsión, tiende a pasar de la euforia al desánimo con mucha facilidad.

2. Sobregeneralización: Cuando a partir de un acontecimiento puntual negativo, generalizamos excesivamente. Es decir, exageramos las conclusiones más allá de lo razonable. Es frecuente en este caso el uso de expresiones tales como todo, nunca, siempre, etc. Por ejemplo, se me estropea el coche y me digo: Todo me sale mal; un amigo me defrauda, y pienso: No se puede confiar en nadie.

3. Filtro mental: Cuando escogemos un único detalle negativo de una situación determinada y centramos ahí toda nuestra atención, de manera que la perspectiva general se oscurece. Por ejemplo, recibo elogios de mis compañeros de trabajo por la presentación de un proyecto nuevo pero uno de ellos manifiesta una ligera crítica. Durante unos días me obsesiono con su reacción, olvidando todo lo positivo que me han dicho los demás.

4. Descartar lo positivo: Cuando rechazamos las experiencias positivas de alguna cosa insistiendo en que no cuentan. Por ejemplo, realizo un buen trabajo en algo pero me autodesvalorizo diciéndome que cualquiera podría haberlo hecho.

5. Precipitarse en las conclusiones o/y hacer predicciones negativas: Cuando interpretamos las cosas de forma negativa sin que haya suficientes hechos que avalen nuestra conclusión. O bien nos anticipamos al futuro pensando que algo va a salir mal. Por ejemplo, me encuentro con mi amigo Pedro, lo veo muy serio y, sin tener más datos, concluyo que está ofendido conmigo por algo. O tengo que ir a una entrevista de trabajo y antes de salir de casa ya estoy convencido de que saldrá mal.

6. Lectura del pensamiento. Cuando asumo lo que determinadas personas están pensando o sintiendo, con poca o ninguna evidencia. Por ejemplo, me digo: Sé exactamente por qué Patricia me contestó ayer de aquella manera, sin más evidencia que mi intuición. O pienso que no hace falta pedirle directamente a mi pareja lo que necesito, en un momento dado, porqué él/ella ya lo sabe o si me quisiera realmente, ya lo sabría.

7. Magnificación-Minimización: Cuando exageramos la importancia de un problema, de nuestros defectos o puntos débiles, etc. o bien minimizamos la importancia de nuestras aptitudes y de las cosas buenas que hemos conseguido.

8. Razonamiento emocional: Cuando utilizamos nuestras emociones como evidencia objetiva de algo o para validar una creencia o pensamiento, sin tener en cuenta otros aspectos de la situación. Por ejemplo, me siento inferior en algo y concluyo que lo soy realmente. O siento pánico de viajar en avión y concluyo que es muy peligroso.

9. Pensamientos debería/debo/tengo que… etc.: Cuando nos decimos a nosotros mismos que las cosas deberían o deben ser como nosotros queremos o esperamos que sean. Eso nos lleva fácilmente a sentimientos de culpa y frustración. Por ejemplo: No tendría que haber cometido este error, las cosas tendrían que ser más sencillas, Fulano debería ser de tal o cual manera. Es conveniente sustituir los debería… por me gustaría que… estaría muy bien que… etc. Por lo que se refiere a obligaciones personales que nos imponemos, en algunos casos nos podríamos plantear si queremos realmente hacerlo o no, y asumir las consecuencias de nuestra decisión, en lugar de machacarnos con los debería/tengo que…

10. Etiquetaje: Cuando hacemos alguna cosa de la que no nos sentimos orgullosos, cometemos alguna equivocación… y en lugar de centrarnos en lo que hemos hecho, nos cuestionamos toda nuestra persona. O cuando alguien hace alguna cosa que nos molesta y, en lugar de referirnos a la conducta concreta que desaprobamos, generalizamos a toda su persona poniéndole una etiqueta. Por ejemplo, cometo un error en mi trabajo y me digo: Soy tonto, en lugar de: Me he equivocado en tal o cual cosa. O alguien hace algo que me molesta y le digo: Eres un estúpido en lugar de: Me ha dolido que hicieras…

11. Personalización: Cuando asumimos toda la responsabilidad por un hecho que no está o estaba totalmente bajo nuestro control. Por ejemplo, mi pareja se separa de mí y automáticamente pienso que toda la culpa ha sido mía. O mi hijo me trae malas notas de la escuela y, en seguida, pienso que no le sé educar bien.

12. Indefensión-Victimismo: Cuando nos sentimos víctimas indefensas en lugar de aceptar nuestra parte de responsabilidad en los hechos, o de hacer alguna cosa para mejorar la situación. Es el caso opuesto a la personalización. Por ejemplo, si me quejo constantemente de lo mal que me van las cosas pero no hago nada para cambiar mi suerte.

Fuente: Espinoso.org

¿De dónde proviene el mal humor?

#coaching

De pronto este artículo nos brinda alguna clave para poder entender alguno de nuestros estados de ánimo:

 

http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20110826/54205625420/de-donde-viene-el-mal-humor.html

 

Espero les aporte.

 

Sufismo: NASRUDIN Y EL SABIO GRAMATICO

A veces Nasrudín trasladaba pasajeros en su bote. Un día, un exigente y solemne sabio alquiló sus servicios para que lo transportara hasta la orilla opuesta de un ancho río. Al comenzar el cruce, el erudito le preguntó si el viaje sería muy movido.
-Eso depende talvez según…- le contestó Nasrudín.
-¿Nunca aprendió usted gramática?
– No- dijo el Mulah Nasrudín.
– En ese caso, ha desperdiciado la mitad de su vida.
El Mulah no respondió.
Al rato se levantó una terrible tormenta y el imperfecto bote de Nasrudín comenzó a llenarse de agua. Nasrudín se inclinó hacia su pasajero:
– Aprendió usted alguna vez a nadar?
– No – contestó el sabio gramático.
– En ese caso, amigo, ha desperdiciado TODA su vida, porque nos estamos hundiendo!!!
Fuente: Autoconocimiento.net

La teoría de las ventanas rotas

por Eduardo Martí – recibido a través de Pensamiento Imaginactivo

Sencillamente quedé impactado. Este corto escrito que te presento a continuación me llegó recientemente por email. Lo comparto contigo. Conservo la esencia y agrego unas reflexiones e interrogantes al final. Espero que te sea tan marcador como lo fue para mí.

La teoría de las Ventanas Rotas

“En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Philip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, para entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio. Leer más de esta entrada

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