Educar es afectar los corazones

Educar es modificar actitudes y conductas. Es afectar los corazones, los estilos de vida, las convicciones. Y es evidente que esto no puede hacerse sino desde las actitudes profundas del propio educador (en el entendido de la “comunión” educadoreducando en la vida cotidiana). Sólo podemos concebir el proceso educativo como una especie de empatía, de mímesis de actitudes entre ambos sujetos. Entonces todos pueden y deben participar en este proceso: la madre y el padre (aún desde antes de nacer el hijo). Pero también los abuelos, el vecino, el cartero, la peluquera, el taxista…

Entonces educar es otra cosa, es justo al revés de lo que todos normalmente pensamos y creemos. Educar no es “introducir” en la mente y el corazón de la persona (infantil o adulta) unas informaciones, unos conceptos, … sino justamente al revés. Eso fue lo que vino a combatir hace años Paulo Freire con su descripción de la educación bancaria, aquella que concibe la persona como si fuera un recipiente vacío en el que depositamos conocimientos, principios y hábitos. La misma palabra educación nos está negando toda posibilidad de una actitud bancaria: porque e-ducere quiere decir conducir hacia fuera, hacer aflorar, sacar a la luz. Al decir educar nada permite referirse a “meter”, “depositar”, “inyectar”.

Educar es el arte de hacer que aflore todo lo más hermoso, lo más valioso, lo más digno, lo más humano que hay en el corazón de cada persona. Es posibilitar el despliegue de sus talentos, de sus capacidades, sus dinamismos positivos más personales. La educación prepara para la vida por la práctica de la misma vida. Por eso la educación nunca podrá concluir en un período determinado de la vida. Ella es por naturaleza un acto permanente de amor y de coraje; es una especie de acto ginecológico, como la función de la matrona o la partera; y es una práctica de la libertad humana dirigida hacia la fraternidad y la persona en sociedad, a quien nunca se considerará como predeterminada, sino que se buscará ayudar para que acceda a una vida más plena y humana por la solidaridad y el espíritu fraternal.

Perico Pérez Aguirre

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Acerca de Charo Trigo
Especialista en Comunicación Organizacional, Responsabilidad Social, Gestión del Cambio, Cultura Organizacional, Capacitación. Licenciada con tres títulos de grado en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de la República del Uruguay. PMP by PMI Internacional, Coach Ontológico y Formadora en Responsabilidad Social diplomada por REDUNIRSE y UBA. Diploma en Investigación Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República del Uruguay cursado.

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