Campaña Trabajo Infantil

Charla Bernardo Kliksberg

 

Enfoque de derechos humanos en las estrategias de desarrollo y de erradicación de la pobreza*

Desde hace algunos años, diversas iniciativas han integrado un enfoque de derechos humanos en las estrategias de desarrollo y erradicación de la pobreza . Al respecto, en el ámbito de Naciones Unidas se han producido notables avances hacia la mayor confluencia posible entre el lenguaje
del desarrollo y el lenguaje de los derechos.

Un enfoque basado en los derechos humanos ha sido definido de la siguiente manera: “[E]s un marco conceptual para el proceso de desarrollo humano que desde el punto de vista normativo está basado en las normas internacionales de derechos humanos y desde el punto de vista operacional está orientado a la promoción y la protección de los derechos humanos. Su propósito es analizar las desigualdades que se encuentran en el centro de los problemas de desarrollo y corregir las prácticas discriminatorias y el injusto reparto del poder que obstaculizan el progreso en materia de desarrollo” .

Según este enfoque, las políticas públicas y las estrategias de desarrollo deben tener como fundamento y punto de partida los principios y estándares de los derechos humanos. Diversas propuestas han surgido en orden a establecer los alcances de este enfoque. En términos generales, podemos señalar las siguientes características centrales :

1) El empoderamiento de los sectores excluidos y de los ciudadanos para impulsar la exigencia de sus derechos. Ello implica un cambio de lenguaje. En efecto, no se trata de aludir a “personas con necesidades no cubiertas” sino a “sujetos con derechos exigibles que generan obligaciones para el Estado”.Lo anterior implica entender como inherente a los derechos la existencia de mecanismos de monitoreo, rendición de cuentas y justiciabilidad, es decir, el entendimiento de los derechos como derechos exigibles. Además, ello requiere la participación libre y activa –particularmente de sectores marginados y excluidos– en la implementación, seguimiento y evaluación de las políticas públicas económicas y sociales.

2) La responsabilidad estatal es entonces un eje central en las estrategias de desarrollo y reducción de la pobreza. Rendir cuentas es una obligación para todos los actores que tienen incidencia en el desarrollo. De allí el papel central de las obligaciones asumidas en el derecho internacional de los derechos humanos y la proyección de las mismas en el cumplimiento de los compromisos constitucionales a nivel interno.

3) La pobreza es entendida como privación de libertades básicas. En este sentido, depende de factores económicos y sociopolíticos que incluyen la exclusión social, la discriminación y las condiciones estructurales que fomentan la marginalidad .

4) Protagonismo del principio de igualdad tanto formal como material, con especial énfasis en los grupos de especial protección y en situación de vulnerabilidad e indefensión.

5) Protagonismo del principio de dignidad humana. Este principio concreta la interdependencia entre los derechos y permite la lectura de derechos civiles básicos, como el derecho a la vida, en términos de los derechos sociales básicos.

6) Interdependencia, interrelación e indivisibilidad de los derechos.

7) Garantía de derechos con pertinencia constitutiva para las estrategias de desarrollo (capacidades básicas, derecho a la alimentación, derecho a la salud) así como derechos con pertinencia instrumental para prevenir la pobreza (derechos civiles y políticos como libertad de expresión, participación política, acceso a la información, rendición de cuentas, entre otros) .

La interrelación entre las estrategias de desarrollo y el enfoque de derechos debe complementarse con un concepto de ciudadanía social. Una primera formulación de la ciudadanía social se desprende del entendimiento de la ciudadanía como posesión de derechos,

*Protección Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales: Óscar Parra Vera-María Aránzazu Villanueva Hermida-Agustín Enrique Martí
Sistema Universal y Sistema Interamericano Instituto Interamericano de Derechos Humanos
Con el apoyo de: Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo – Fondo de Población de las Naciones Unidas
© 2008 Instituto Interamericano de Derechos Humanos.

Paradigmas?: El velo islámico

Es interesante apreciar las distintas miradas que sobre un mismo objeto simbólico podemos tener las personas.

Estoy realizando un curso de DDHH a través del MEC y se ha planteado una discusión sobre el uso del velo en las mujeres musulmanas. Me parece interesnte compartir los aportes de alguna/os compañeros de grupo.

Artículo de Mario Vargas Llosa publicado en 2007:

La Generalitat, o Gobierno autónomo de Cataluña, ha obligado a un colegio público de Gerona a admitir a Shaima, una niña marroquí de ocho años, que desde hacía una semana faltaba a clases porque las autoridades del plantel le habían prohibido el ingreso mientras llevara el hiyab o velo islámico. El director fundó la prohibición en el reglamento del colegio, que rechaza en el atuendo de los alumnos “cualquier elemento que pueda causar discriminación”. Por su parte, la Generalitat considera que “el derecho a la escolarización” debe prevalecer sobre las normas internas de los centros educativos.
A diferencia de lo que ocurre en países como Francia o el Reino Unido, donde hay leyes sobre el uso del velo islámico en las escuelas públicas, en España no existe legislación al respecto y hasta ahora el permiso o la prohibición de llevarlo estaba librado al criterio de los propios centros de enseñanza. Lo ocurrido con la niña marroquí establece un precedente que, de prevalecer y extenderse, abriría las puertas de la instrucción pública al llamado multiculturalismo o comunitarismo. A mi juicio, semejante perspectiva es sumamente riesgosa para el futuro de la cultura de la libertad en España.
A primera vista, semejante afirmación parecerá a algunos exagerada o apocalíptica. ¿Qué puede tener de malo que una pobre criatura, acostumbrada por la religión y las costumbres de su familia a tocarse con el hiyab lo siga haciendo en las aulas escolares? ¿No sería una crueldad obligarla a destocarse y lucir los cabellos a sabiendas de que, para sus creencias y usos comunitarios, tal cosa sería tan traumático como para las niñas cristianas exigirles mostrar el busto o las nalgas? De allí a considerar que prohibir el velo islámico a las niñas en los colegios públicos es prejuicio antimusulmán o etnocentrismo colonialista y racista hay sólo un paso cortito.
Sin embargo, no es tan sencillo. El velo islámico no es un simple velo que una niña de ocho años decide libremente ponerse en la cabeza porque le gusta o le es más cómodo tener los cabellos ocultos que expuestos. Es el símbolo de una religión donde la discriminación de la mujer es todavía, por desgracia, más fuerte que en ninguna otra -en todas ellas, aun las más avanzadas, se discrimina aún a las mujeres-, una tara tradicional de la humanidad de la que la cultura democrática ha conseguido librarnos en gran parte, aunque no del todo, gracias a un largo proceso de luchas políticas, ideológicas e institucionales que fueron cambiando la mentalidad, las costumbres y dictando leyes destinadas a frenarla. Una de esas grandes conquistas es el laicismo, uno de los pilares sobre los que se asienta la democracia. El Estado laico no está contra la religión. Por el contrario, garantiza el derecho de todos los ciudadanos de creer y practicar su religión sin interferencias, siempre y cuando esas prácticas no infrinjan las leyes que garantizan la libertad, la igualdad y demás derechos humanos que son la razón de ser del Estado de Derecho.
Los colegios públicos de un Estado laico no pueden ser confesionales, porque si lo fueran y privilegiaran a una religión sobre otras, o sobre los no creyentes, ejercerían una discriminación inaceptable en una sociedad de veras libre. En ésta la religión no desaparece, se confina en el ámbito privado, fuera de las escuelas y las instituciones públicas. Los creyentes pueden constituir escuelas privadas de carácter confesional, desde luego, o impartir en las iglesias o en el seno de las familias todas las doctrinas y creencias en las que quieren educar a sus hijos. Pero la religión no puede invadir el dominio público sin que principios básicos de la cultura democrática, sobre todo la igualdad y la libertad de los ciudadanos, se resquebrajen y se establezcan privilegios y jerarquías abusivas.
El velo islámico en las escuelas públicas es una cabecera de playa con la que los enemigos del laicismo, de la igualdad entre el hombre y la mujer, de la libertad religiosa y de los derechos humanos, pretenden alcanzar unos espacios de verdadera extraterritorialidad legal y moral en el seno de las democracias, algo que, si éstas lo admiten, podría conducirlas al suicidio. Porque con el mismo argumento con que se pretende que el hiyab sea admitido en las escuelas se puede exigir, también, como han hecho y conseguido los islamistas en algunas ciudades de Europa, que haya piscinas municipales separadas para hombres y para mujeres pues para las hembras musulmanas resulta impúdico compartirlas con los varones. Y, si se trata de respetar todas las culturas y las costumbres ¿por qué la democracia no admitiría también los matrimonios negociados por los padres y, en última instancia, hasta la ablación del clítoris de las niñas que practican tantos millones de creyentes en el África y otros lugares del mundo?
El multiculturalismo parte de un supuesto falso, que hay que rechazar sin equívocos: que todas las culturas, por el simple hecho de existir, son equivalentes y respetables. No es verdad. Hay algunas culturas más evolucionadas y modernas que otras, y aunque es verdad que aun en las culturas más primitivas existen prácticas, usos y creencias que han enriquecido la experiencia humana y enseñanzas que las otras pueden aprovechar, también lo es que en muchas culturas sobreviven prejuicios y conductas bárbaras, discriminatorias y hasta criminales que ninguna democracia puede admitir en su seno sin negarse a sí misma y retroceder en el largo camino de la civilización que lleva andado.
Francia, donde el tema del velo islámico es objeto de viejos e intensos debates, lo ha entendido así y ha dado un buen ejemplo al resto de los países democráticos prohibiendo por ley, desde 2004, “el uso de elementos ostentatorios de carácter religioso en las escuelas e institutos públicos del país”. Al principio, esta medida fue considerada por algunos supuestos “progresistas” como reaccionaria y sustentada en un prejuicio contra los inmigrantes de origen musulmán. No lo era. Por el contrario, su razón profunda es dar la oportunidad a todos, extranjeros y nacionales, de cualquier raza, cultura o religión, de trabajar y vivir en Francia en un ambiente de legalidad y libertad que les permita seguir practicando todas sus creencias y costumbres que sean compatibles con las leyes vigentes. Y, desde luego, renunciando a las que no lo sean, como hicieron las iglesias cristianas en el pasado, cuando tuvieron que acomodarse a las sociedades abiertas. Si se considera que la democracia ha significado un extraordinario avance sobre los regímenes despóticos y absolutistas de antaño, es difícil entender que ella pueda ser sólo válida para los demócratas y que los países democráticos, en nombre de la falacia de la equivalencia absoluta de las culturas, admitan en su seno enclaves antidemocráticos o prácticas reñidas con los principios básicos de la igualdad y la libertad.
Quienes defienden el multiculturalismo y el comunitarismo tienen una idea estática y esencialista de las culturas que la historia desmiente. Ellas también evolucionan, de acuerdo al avance de la ciencia y los intercambios que son cada vez más frecuentes en el mundo moderno de ideas y conocimientos que, poco a poco, van transformando convicciones, prácticas, creencias, supersticiones, valores y prejuicios. Un musulmán moderno de, digamos, el Líbano o El Cairo tiene muy poco que ver con los musulmanes fundamentalistas de Darfur que arrasan aldeas y queman a familias enteras por ser paganas y ponerlos dentro de la misma etiqueta cultural es tan absurdo como considerar idénticos, por ser cristianos, a los católicos generalmente tolerantes y democráticos de las sociedades abiertas de nuestros días con los inquisidores o los cruzados medievales que torturaban y asesinaban en nombre de la cruz. Si los países democráticos quieren ayudar de algún modo a que la religión musulmana experimente el mismo proceso de secularización que ha permitido a la Iglesia Católica adaptarse a la cultura democrática, lo peor que podrían hacer es renunciar a logros tan importantes como el laicismo y la igualdad para no parecer etnocentristas y prejuiciosos. No hay etnocentrismo alguno, sino universalismo y pluralismo estrictos, en no hacer concesiones en la defensa de los derechos humanos y de la libertad.
El sistema francés me parece más claro y más eficaz que el adoptado por el Reino Unido, donde el Estado ha transferido a los colegios e institutos de enseñanza la decisión de autorizar o prohibir el uso del velo islámico en las aulas. Pero esta potestad sólo vale en lo que concierne a los estudiantes. En cambio, las maestras están prohibidas de dar clases veladas, según una decisión del Poder Judicial del año pasado, luego de que una profesora se presentara en el aula británica embutida en un niqab, especie de carpa vestuario que cubre el cuerpo femenino de pies a cabeza. ¿No es absurdo que se prohíba a las maestras lo que se permite a las alumnas o viceversa?
En las fotos de la prensa de esta mañana, Shaima, la niña marroquí de ocho años, sonríe feliz con sus grandes ojos porque podrá ir al colegio portando el velo que, según le enseñó su abuelita, deben llevar siempre las buenas creyentes. ¿Seguirá siendo tan feliz ahora convertida en la excepción a la regla en su colegio? Yo creo que las buenas almas de la Generalitat catalana la han condenado a la infelicidad.
© Mario Vargas Llosa, 2007. © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Diario EL PAÍS, SL, 2007.

 

Otra mirada

Los símbolos religiosos en la escuela  ¿Doble rasero para cofias y sotanas?
Los musulmanes españoles apelan a la Constitución y piden libertad e igualdad de trato
JUAN G. BEDOYA  –  Madrid   –  EL PAÍS  –  Sociedad – 04-10-2007

“Es un derecho constitucional, el derecho a la propia imagen. En el islam es una opción personal. No se puede imponer el velo, pero tampoco se puede prohibir”. Es la tesis, expresada con energía, casi con cansancio (por tanto repetirla) del presidente de la Junta Islámica Española, el psiquiatra cordobés Mansur Escudero. Su vicepresidente, Abdelkarin Carrasco, lamenta que este tipo de “incidentes se saquen del contexto religioso”.
Mansur y Carrasco fueron cristianos antes de convertirse al islamismo. Conocen, por tanto, cómo son las ceremonias del catolicismo, y la diversidad de interpretaciones que tienen los velos de la mujer en las misas. Y cómo una exigencia religiosa se convierte al fin en un hábito social. Con el velo musulmán, en su opinión, pasa lo mismo. Termina siendo una manifestación cultural, más que religiosa.
El asunto, por tanto, es la libertad: el derecho a vestir como se quiera. Y, sobre todo, se trata de un problema de igualdad. Shaima, la niña musulmana vetada en un colegio público de Girona, tiene tanto derecho a acudir a clase con un pañuelo blanco en la cabeza por la mañana y otro verde y amarillo por la tarde, como el cura que da clase de religión en el mismo colegio a vestir larga sotana negra con blanco alzacuello, la monja a cubrirse la cabeza y media frente con una cofia, o el chico del Opus Dei a llevar un vistoso crucifijo en la pechera. Salvo que una norma general decida algo concreto para todos, por ejemplo la vuelta a un uniforme, como en la Francia del presidente Nicolas Sarkozy, la libertad de Shaima no puede tener cortapisa alguna, de momento. Su opción por el velo, aun por indicación de sus padres -como cualquier otro niño en su edad-, es constitucional, inatacable.
España no ha asumido aún, con normalidad, el derecho a la diferencia -y a la igualdad de trato- entre religiones. Dos ejemplos, uno de 2002 en San Lorenzo de El Escorial (Madrid), y otro algo más cercano, en una comisaría de policía en Granada. En este último caso, se trató de dos jóvenes musulmanas (de nacionalidad española) que acudieron a sacarse el carné de identidad. O se quitaban el velo, o no había DNI. Decenas de monjas lo habían obtenido allí mismo sin problema, vestidas con impolutas cofias.
El otro episodio ocupó espacios de gran audiencia en las televisiones. En las imágenes, dos mujeres, también: una monja concepcionista argumentando por qué su colegio en El Escorial negaba la entrada a la niña Fátima Elidrisi porque iba con el hiyab (pañuelo) cubriéndole la cabeza. La monja, directora del centro, exponía sus argumentos vestida con cofia y largo hábito. Sorprendía que no hubiera caído en la cuenta del detalle. El colegio era concertado -pagado con fondos públicos-. Finalmente, el Gobierno de la Comunidad de Madrid, en manos del PP, buscó a la atribulada adolescente del pañuelo islámico un hueco en otro colegio, público por supuesto.
El uniforme de las alumnas concepcionistas era antaño bien vistoso. Tocadas con un casco de fieltro que parecía de soldado alemán, vestían un traje gris con tablas adornado con una banda azul, a modo de cíngulo de castidad. Aún hoy, no hay nada más parecido a un hiyab marroquí que los velos cristianos de las concepcionistas y tantas otras animosas congregaciones dedicadas a la docencia.
El Gobierno descarta decidir contra el velo islámico (que muchas veces no es más que una convención cultural), porque entonces debería legislar sobre asuntos que en el pasado armaron grandes revuelos eclesiásticos. Por ejemplo, la episcopal guerra de los crucifijos, en la década de los noventa del siglo pasado -la decisión, nunca ejecutada del todo, de retirar de las escuelas el crucifijo que presidía cada aula.

Educación e innovación claves para el desarrollo

31.10.2011

ASUNCIÓN, 31 Oct (IPS/Mario Osava) – La economía latinoamericana crecerá 4,4% este año y se proyecta 4% para 2012,
después de registrar un promedio anual de cinco por ciento de 2003 a 2008, pero aún sufre deficiencias y riesgos que deberá superar aprovechando el empuje actual si quiere sostener el desarrollo futuro.

América Latina aún tiene 180 millones de pobres, 76 millones de los cuales viven en la indigencia, además de mantener “dos fábricas de desigualdad”, el factor que “más conspira contra el desarrollo”, destacó la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena.

La primera fábrica son las insuficiencias en la educación, que limitan las capacidades humanas, y la segunda es la “falta de competitividad”,
debido a las bajas inversiones tanto en infraestructura como en innovaciones tecnológicas, explicó.

Bárcena y el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Ángel Gurría, divulgaron este viernes 28 el informe “Perspectivas Económicas de América Latina – 2012”, en el marco de la XXI Cumbre Iberoamericana, que finalizará este sábado en Asunción.

Infraestructura, educación e innovaciones deben de ser los rubros prioritarios en las intervenciones de los Estados latinoamericanos para asegurar el desarrollo y la continuidad del crecimiento económico, sostuvo Gurría, en la rueda de prensa en la que lanzó el estudio, elaborado en conjunto por la agencia especializada para la región de la Organización de las Naciones Unidas y la OCDE, que cuenta entre sus miembros a todos los países industrializados.

Las inversiones de América Latina en infraestructura física cayeron de cuatro por ciento del producto interno bruto (PIB) en los años 80 a la mitad en la actualidad.

Esta región muestra una gran desventaja en el sector del transporte respecto de Asia y, en especial, con los países de la OCDE, mientras que la brecha en banda ancha de conexión a Internet constituye otro factor negativo, enfatizó Bárcena.

La secretaria ejecutiva de la Cepal indicó que la inversiones fueron “la gran ausente” en la región en las tres últimas décadas, puesto que en
total no superaron 20 por ciento del PIB, cuando por lo menos deberían ascender a 27 por ciento.

Sin embargo, América Latina dispone ahora de un crecimiento constante y margen fscal para invertir fuertemente en innovaciones, para asegurar así el futuro prometedor.

También cuenta con “activos” privilegiados, como tierra y agua en abundancia que le permiten una producción agropecuaria destacada, además de la minería en aumento, todo lo cual le asegura el liderazgo en muchos rubros, como carne, soja y cobre, evaluó.

Otro aspecto que se resaltó es el progreso logrado por la ciudadanía en la región, haciendo que cuestiones económicas ya no se basen solo en la relación entre Estado y mercado, como antes, incorporando a la sociedad como actor.

La educación latinoamericana también avanzó mucho cuantitativamente, al lograr que casi todos los niños y niñas concluyan la enseñanza primaria, pero aún es muy elevado el bajo rendimiento, con una gran cantidad de alumnos que muestran deficiencias en lecto-aprendizaje, advirtió Gurría.
El crecimiento económico de la región, muy superior al de los miembros ricos de la OCDE, es el “fruto de políticas sólidas”, que aseguraron
“bancos capitalizados” y la atracción de abultadas inversiones extranjeras directas, evaluó. Pero es necesario corregir deficiencias,
recomendó.

Las 180 millones de personas que viven en la pobreza, equivalen a un tercio de la población total de la región, flagelo que se suma a que también la región tiene diez de los 15 países más desiguales del mundo, señaló.

La política impositiva en general no contribuye a reducir las desigualdades, la carga fiscal es muy baja en muchos países, indica el informe.

Paraguay es en la actualidad “el único país en el mundo que no cobra impuesto a la renta de las personas físicas”, manteniendo un carga fiscal
de solo 13 por ciento del PIB, apuntó Gurría, quien estaba flanqueado por el presidente de este país, Fernando Lugo.

“Queremos mejor educación”, un factor decisivo para el desarrollo nacional y el progreso personal, corroboró el vicepresidente de Costa Rica,
Alfio Piva, quien narró su propia experiencia de niño “descalzo” del medio rural que logró ascender en la sociedad gracias a la enseñanza que pudo recibir gracias a las becas municipales que obtuvo.

Para eso se necesita un “Estado más fuerte” y Costa Rica trata de contar con más recursos, elevando la carga fiscal de 13 a 15 por ciento del PIB
para invertir más en educación y asegurar computadoras y banda ancha a los profesores, informó.

Por su parte, la secretaria de Estado de Cooperación de España, Soraya Rodríguez, fue la encargada de plantear una dura crítica a las teorías que
reducen la capacidad estatal de hacer inversiones y atacan el Estado del bienestar social. Este organismo apoyó financieramente la elaboración del estudio de la Cepal y la OCDE.

Con el Estado reducido al mínimo, “la rueda de la pobreza sigue”, añadió.

El gasto en educación en América Latina viene en aumento, pero el promedio aún está en cuatro por ciento del PIB, frente a cinco por ciento de la OCDE, comparó el estudio. Ello contribuye a que la tasa de matriculación en enseñanza terciaria en la región, clave para las innovaciones y capacitación, no llegue a 40 por ciento, que es la mitad de Estados Unidos y Corea del Sur.

IPS Noticias

UyPress – Agencia Uruguaya de Noticias

Informe de CEPAL sobre Latinoamérica indica convertir tasas de desarrollo en crecimiento sostenible

31.10.2011

MONTEVIDEO, 1 Nov (UYPRESS) – Según un informe de CEPAL realizado junto con la OCDE América Latina debe mejorar la educación, infraestructura y servicios ciudadanos. Para CEPA se debe transformar las buenas tasas de crecimiento económico en un desarrollo sostenible.

El informe elaborado por CEPAL junto a la OCDE, indica que la región debe llevar a cabo reformas estructurales y sociales para combatir la pobreza y la desigualdad. Entre las reformas económicas, se propone mejorar la competitividad y la diversificación económica. Los sectores intensivos en recursos naturales siguen representando el 60% del valor agregado manufacturero.

Entre los cambios sociales, se mencionan las reformas fiscales para dar mejores servicios a los ciudadanos, centrándose en la educación, las infraestructuras y la promoción de la innovación.

1 cada 4 son pobre en Latinoamérica

El informe de CEPAL confirma que uno de cada cuatro latinoamericanos vive aun por debajo de la línea de pobreza y diez países de la región continúan entre los quince más desiguales del mundo.

UyPress – Agencia Uruguaya de Noticias

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